La restauración, un trabajo poco estable

4. Junio 2012 15:35

 El verano ya está aquí. En un mundo que ha perdido sus cimientos económicos tras una crisis que ya dura cuatro años, nada apetece más que el calor. Que el sol y playa. Chiringuitos, bares, restaurantes, terrazas, discotecas… el sector de la restauración ya ha comenzado la temporada y espera con brazos abierto a las oleadas de visitantes que llegarán durante los próximos tres meses. Sin embargo, detrás de los establecimientos se encuentran un grupo de profesionales con una situación bastante especial. Siempre se ha sabido que la restauración es un trabajo poco estable. La duda residen en saber porqué.

200.000 trabajadores fijos-discontinuos en España

La poca estabilidad laboral en la restauración tiene como principal causa la estacionalidad del sector. El turismo es, hoy por hoy, el principal motor económico de España, pero se sitúa en unos meses muy localizados del año. Así, la temporada empieza en junio y finaliza en septiembre. Cuatro meses muy concretos, quizá complementados por fechas como pascua y navidad. Así, es muy usual que en zonas que viven de la temporada turística como baleares nos encontremos con la figura del fijo discontinuo, un trabajador más o menos asentado en una firma turística que cumple y trabaja año tras año y luego vive durante el invierno gracias a un subsidio. Hablamos de una figura que surgió en España entre las décadas de los 80 y 90, sobretodo en la hostelería. Quizá, la extensión de este tipo de contratos sea una de las principales causas del estigma de inestabilidad que mancha el trabajo en el sector de la restauración. Además de Baleares los trabajadores fijos-discontinuos también cuentan con una notable presencia en zonas de explotación turística, como la Comunidad Valenciana, las Islas Canarias o la costa andaluza. Según datos de los sindicatos principales -UGT y CC. OO- en España podrían haber cerca de 200.000 trabajadores que cuenta con este tipo de contratos, muy usuales en el convenio de Hostelería. Lo usual es que los trabajadores fijos-discontinuos sean llamados a filas un mes antes de la temporada, para ser despedidos a finales de septiembre. Sus contratos suelen durar seis meses. La poca estabilidad del sector de la restauración se ilustra en esta figura laboral, aunque no es el único síntoma del problema. Hablamos de un sector muy dependiente de muchos factores y si una zona turística sufre una mala racha meteorológica -por ejemplo- los establecimientos de restauración serán los más perjudicados. A su vez, una dinámica negativa social -como una revuelta en países costeros árabes- también puede causar un desvío de turistas hacia otras zonas competidoras. Por último, no podía faltar la referencia a la crisis. El sector de la restauración también sufre los achaques del difícil contexto económico que se vive en todo el mundo. Los sindicatos ya han anunciado que los trabajadores eventuales -aquellos que son contratados de forma marginal un año- registran un grave peligro esta temporada, ya que se presagia que los fijos-discontinuos sean obligados a copar las tareas que eran encomendadas a estos operarios más nuevos.

Un turismo más barato que resiste

Aunque las cifras son menores año tras año, lo cierto es que los sectores dependientes del turismo son algunos de los que menos están notando la crisis económica. Las cifras de visitantes están creciendo, lo que solapa el menor gasto global ocasionado por la bajada de precios. En 2011 llegaron a nuestras costas más de 50 millones de turistas, con una factura superior a los 30.000 millones de euros.

Imagen:  by Torsten SchonSimilar Posts: